El diseño de la
Noria estuvo listo muy pronto. Creo que la diferencia entre un
simple dibujante y uno que además
ejerce su derecho como autor de la obra, es el grado de
compromiso y de
aporte al trabajo final.
Henar podría haber dibujado el bar sin mayores preocupaciones, pero en su lugar se tomó el trabajo de
invertar un diseño lógico y verosímil para darle al lugar la
importancia que se merecía. Incluso hasta
Luis Tomás Redondo le hizo un
Modelo en 3D para que ella usara de
referencia. Le estaré eternamente agradecido por haber transformado una complicada idea, en algo
absolutamente funcional.
Una vez resuelto el diseño del bar, sólo faltaba definir la historia. Estaba seguro que sería una comedia, y casi seguro romántica. Mi intención era plantear una historia que se pudiera leer en forma unitaria, pero que a su vez funcione como "Capítulo 1". Por lo que consideré distintos temas y variantes, antes de concretar una idea final. Lo primero que hice fue enviarle a Henar una descripción de los personajes para que pudiera diseñarlos mientras yo me dedicaba a escribir la historia.
Hay algo que llamo "el tiempo de maduración de una historia", y se refiere al tiempo que transcurre entre el momento en que surge la idea y el momento de escribirla. Durante ese tiempo de maduración, no sólo termino de cerrarla, sino que analizo las posibles variantes, busco cuál es la mejor forma de contarla, y de qué manera hacerlo. Defino los personajes, las escenas, la esctructura, tal vez algunos diálogos, reviso los puntos débiles, lucho contra los puntos oscuros, y los reacomodo.
Todo este hermoso trabajo toma forma en mi cabeza o sobre el papel, pero siempre es previo a la escritura de la escaleta. Lo que no significa que al escaletear modifique muchas cosas, de hecho, es en este paso (por cierto uno de mis favoritos), cuando aparecen los mayores problemas, pero es también la oportunidad final de resolverlos. Luego no habrá demasiado tiempo, y hacerlo en el tramo final puede generar terribles dolores de cabeza.

Pero no siempre se cuenta con un tiempo de maduración prudencial, y eso ocurrió con esta historia. Así fue que cuando realicé la primer escaleta me di cuenta que estaba llena de falencias: la estructura estaba mal construida, el conflicto mal planteado, no había acción en el avance de la historia, no tenía climax, y tampoco subplots. Por lo tanto tuve que apresurar el dichoso tiempo de maduración, y resolver la historia durante el desarrollo de una segunda escaleta. Y no salió bien hasta que hice una tercera.

Me encanta la comunión entre el dibujante y el guionista cuando ambos son autores de la obra. Y en éste caso, el diseño que hizo Henar del personaje de "Noria", la abuela del protagonista, me ayudó a definir, no sólo al personaje de una manera mejor a la que tenía pensada, sino también a encontrar el tono de humor definitivo que pretendía darle a la historia, pero que por alguna razón, tal vez debida al apuro, no podía encontrar.
Gracias a éste diseño pude decidirme por el estilo final y lograr que la historia avance naturalmente.
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